El género no es lo mismo que el sexo biológico.
Mientras el sexo se refiere a características físicas (cromosomas, genitales, hormonas), el género es un constructo social: un conjunto de roles, comportamientos, expresiones y expectativas que una sociedad asigna a las personas según se las perciba como “hombres” o “mujeres”.

Estas normas cambian según la cultura, la época y el lugar. Por ejemplo:

  • En el siglo XIX, se consideraba “propio de mujeres” no trabajar fuera del hogar.
  • Hoy, aunque muchas mujeres trabajan, aún se espera que ellas hagan la mayor parte de las tareas de cuidado.

La perspectiva de género nos permite cuestionar estas asignaciones y entender cómo generan desigualdades.